Por la tarde Juan y yo nos bañamos mientras Paco y Chuchi
se quedaban refugiados en uno de los muchos "quitavientos" que había
repartidos por la playa.
El agua estaba bastante más frío que en Lorient. Creo que es el mar del
norte. Había unas holas enormes y corrientes que te empujaban hacia un
lado de la playa. Luego había unos cuantos vigilantes con cornetas que
mantenían a la gente siempre en una zona. Cuando había que juntar el
rebaño tocaban la corneta y nos hacían retroceder unos cuantos metros.
Luego fuimos a un supermercado a comprar un poco de todo. Allí fue la
historia famosa del tabaco de liar... Depués fuimos a la estación y estaba
a punto de salir un tren para Brujas. En otros diez minutos estábamos de
vuelta.
Ya en Brujas, en el albergue, conocimos a Nacho y Dalia, un argentino y
una mejicana profesora en Chicago. Luego conocimos a tres chicas de Barcelona
y nos fuimos todos a dar una vuelta por Brujas. A eso de las 12 volvimos al
hostal y estuvimos fuera hablando con las catalanas hasta las 3 de la mañana. |